viernes, 9 de octubre de 2015

Empezaremos con valores espirituales.

Los valores espirituales están relacionados entre sí como si de una gran familia se tratase. De la paz y la felicidad surge la alegría interior. Este estado de plenitud despierta el amor y con él, el deseo de dar y compartir. Dos de sus parientes son la tolerancia y el respeto. Todos los valores tienen un componente genético de herencia que les une, y éste es la paz espiritual. Cuando pierdes la paz, lo pierdes todo.

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